Un esposo «Amo de Casa»

Él dejó de trabajar hace casí un año, el trabajo en el que estaba cambió a causa de la situación política del 2017. Yo me sentí aliviada un poco  porque para mi era preferible que él cuidara de Lya mientras yo salía a trabajar. En ese momento no me importo ser la proveedora económica mientras él se quedaba en casa. Poco a poco las cosas comenzaron a mostrar la realidad, la situación que sin dudarlo se iba a originar, pero que no pensé jamás. Él, pasaba todo el tiempo con Lya mientras yo pasaba el tiempo fuera trabajando, cuando yo volvía a casa los trastes estaban sucios, la casa hecha un desastre, no había comida. Yo que volvía a casa lo que más  anhelaba era pasar todo el tiempo con mi hija, el poco tiempo que podía. sin embargo tenía que llegar a prepararme de comer, pero no había un traste limpio, por lo tanto tenía que lavarlo. Toda esta situación me estresaba mucho, porque su excusa era que él estaba en casa para cuidar de Lya y pasar el tiempo con ella y no le daba tiempo realizar otra cosa. Ésto desencadenó en la relación un estrés de pareja y un sin fin de fricciones, peleas, discusiones fuertes en las que estuve a punto de tomar a mi hija y dejarlo. Lo pensé tantas veces. Aunado a esto yo sentía que él me echaba en cara muy sutilmente, el que yo pasara lejos de mi hija mucho tiempo, Lya se estanco en un peso, del cual no pasaba durante casí cinco meses, entonces siempre le preguntaba si le estaba dando de comer bien, él obviamente respondía que sí, pero yo no podía estar completamente segura. entonces el sentimiento de culpa por abandonarla empezó a apoderarse de mi, y una vez que este sentimiento me invadió, sentí que el mundo estaba contra mi, me sentía la peor madre del mundo y lo peor es que no tenía nadie a quién decirlo, me estaba ahogando por dentro. Entre mi estres, mi culpa y mis ganas de huir que se originaban en mi interior y mi cabeza haciendo ideas locas y fatalistas. Llego un momento que no tenía suficiente dinero para pagar los servicios de la casa, la despensa, etc. Una madeja mas que se enredaba. Hasta que un día por fin exploté y grite y dije un sin fin de incoherencias porque estaba enojada, le grite a mi hija de quince meses, la regañe como si ella tuviera la culpa, fue un momento de los peores en mi vida. Cuando reflexione sobre lo sucedido, vino la culpa mas grande que haya podido sentir e toda mi vida. me sentía como el marido golpeador que llega borracho a atacar con todo sin siquiera tomar razón sobre lo que ocurre. Sin embargo ese fue el momento en que decidí detenerme por un momento y pensar en todo lo ocurrido y hablar con él sobre lo que me estaba pasando. Decidimos que yo necesitaba ayuda en casa y económica, que él necesitaba volver a trabajar y que Lya debía ir a la escuela, así ambos podíamos ayudarnos y pasar tiempo con ella. Dejé mi trabajo de los sábados y decidí que de ahora en adelante los fines de semana no se tocan para trabajar, ni las tardes, son para ella de aquí a qué crezca mas. Él aun sigue en busca de trabajo, pero ya ayuda mucho mas en la casa, seguimos teniendo discusiones por nuestras personalidades, pero son tranquilas y ambos tratamos de controlarnos.

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